martes, 21 de noviembre de 2023

Educación: Entre derechos y realidades

 

La educación en nuestro país es un derecho, eso toda la ciudadanía lo sabe y reconocen a la educación como un espacio de movilidad social, pero ¿por qué los niveles de ausentismo son tan altos? ¿Cuál es la mirada que tiene en realidad la sociedad sobre la educación?. Pero la pregunta que ronda es ¿la educación es entendida como un derecho?


Tratemos de desanudar alguna parte de esta maraña...


La educación en nuestro país es un derecho, eso toda la ciudadanía lo sabe, y reconocen a la educación como un espacio de movilidad social, pero ¿por qué los niveles de ausentismo son tan altos? ¿Cuál es la mirada que tiene en realidad la sociedad sobre la educación?. Pero la pregunta que ronda es ¿la educación es entendida como un derecho?   


Hablar de educación es un desafío que nos invita a ponernos en situación, a poner el cuero y tratar de analizar desde el barro, desde nuestras propias prácticas, porque es ahí donde se desarrolla el acto educativo, es meternos en el terreno del acto político más importante que tenemos como sociedad, como comunidad que piensa e imagina un futuro común. En ese acto político entender a la educación como derecho humano inalienable es uno de los hechos más significativo para pensar juntos ese futuro común, es trazar líneas para alcanzar la sociedad que anhelamos: una sociedad con justicia social, con valores que reivindiquen la diversidad, la soberanía, y que preserve los derechos humanos y la convivencia democrática como acuerdo social.

En estos tiempos donde la inmediatez nos atraviesa, donde han desaparecido las utopías, en las que no se sueña a largo plazo sino en lo inmediato, haciendo que la impaciencia se haga carne, la educación parece no tener ya ese lugar privilegiado que antes le daba la sociedad.

La inmediatez, la impaciencia que nos atraviesa, esa angustia que solo se calma (o se acentúa) con el pasar pantalla, se contrapone con los tiempos del aprendizaje de las disciplinas escolares. Y surge así un desencanto por la escuela, no se hace uso del derecho a la educación, porque parece viejo, vetusto.

¿Cómo moldearon las leyes aprobadas por unanimidad al sistema educativo argentino durante estos 40 años de democracia? 

Bertolt Brechet nos advierte sobre defender lo obvio, pero en estos tiempos parece necesario recordar de qué hablamos cuando hablamos de derecho a la educación, desde una perspectiva transversal , y de qué manera se moldeó este acuerdo en democracia.

Sabemos que el sistema educativo en nuestro país no se creó de un dia para el otro, fue un proceso largo, y en estos últimos 40 años ha tenido muchas modificaciones, que buscaron consolidar un acuerdo social. Hagamos un recuento de las mas importante:


Las ausencias escolares… 

Para fomentar un debate crítico y reflexivo sobre el ausentismo y las intervenciones socioeducativas es necesario alejarse de ciertas visiones generales y dominantes, como por ejemplo la  aquellos que culpan sólo a la estructura o dinámica de las familias de los estudiantes o a su pertenencia a una determinada clase social. Como menciona Dubet en El Declive y las Mutaciones de la Institución: “ Los problemas sociales no se han podido mantener fuera de la escuela y la han invadido”... “El capitalismo y su crisis, los medios de comunicación, la pobreza y el paro,  la crisis de la familia, han acabado por romper la alianza entre la escuela y la sociedad”... “La motivación en el trabajo escolar, ésta que algunos llaman su sentido, se vuelve incierta cuando la cultura escolar entra en competencia con otras culturas más seductoras, cuando la utilidad de los estudios ya no está garantizada o está muy pospuesta, cuando las distintas culturas juveniles y sociales invaden la escuela.”  

Es decir, el ausentismo escolar puede considerarse como un proceso de ruptura escolar de naturaleza dinámica, temporal y multicausal, un fenómeno que no es particular de nuestro país, sino también es común en el resto de América Latina.


Estas ausencias chocan con el derecho a la educación  .

La obligatoriedad de educación secundaria en nuestro país, incluida en la Ley de Educación Nacional de 2006, es sin duda un avance social, político y educativo en términos de la realización de los derechos de sectores históricamente marginados. 

 En este nuevo paisaje con el que se enfrenta la educación muchas veces nos encontramos en las escuelas secundarias con un síntoma: las ausencias escolares. Antes, “hacerse la rata” era un pequeño acto de rebeldía, pero hoy vemos un incremento de las ausencias escolares. Nuestras prácticas docentes están atravesadas por estas ausencias, vemos a menudo las trayectorias escolares de nuestras alumnas y alumnas truncadas, alteradas o a veces nulas, esas ausencias hacen presencia de una pregunta: por qué será que no vienen a clases? Muchas veces las respuestas pueden verse reflejadas en los problemas económicos que les impide concurrir a la escuela con cierta frecuencia, otras veces el ingreso temprano al mundo laboral, la problemática de consumos, la violencia,  hace que las ausencias de nuestras alumnas y alumnos en las aulas provoquen un fuerte ruido en el sistema educativo.

Desde hace diecisiete años, la obligatoriedad viene operando sobre sentidos, prácticas y condiciones sociales diferentes y desiguales, que nos permiten reconocerla como una construcción social e histórica compleja. En esta línea es que la pregunta por los procesos de inclusión en la escuela secundaria insiste en seguir siendo formulada pues ya que para la efectivización plena del derecho educativo se juega y dirime en el seno de complejas y sinuosas articulaciones entre condiciones sociales que a veces obstaculizan la escolarización, condiciones pedagógicas de las escuelas, sus regulaciones objetivas y las disposiciones subjetivas de los agentes escolares, socialmente construidas e históricamente sedimentadas que contribuyen o inhiben en algunos casos el cumplimiento de derechos educativos. Entonces, como dice Pablo Pineau "Hoy la escuela secundaria es obligatoria, es un derecho. Entonces, la escuela secundaria, si no logra que todos la terminen, estaría no cumpliendo totalmente con su cometido."

Queremos proponerles que nos compartan sus experiencias en nuestro Padlet

En este espacio les proponemos que a partir de la lectura puedan realizar aporte desde sus propias experiencias, para mirar esta problemática desde otras miradas




Bibliografía consultada





El reinado del papel

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